Hasta que no están en el colegio, los padres no suelen asignar tareas domésticas a los niños. Sin embargo, es recomendable que a partir de los 5 ó 6 años ayuden en las tareas domésticas y vayamos cada año incrementando sus responsabilidades en casa.
Puede ocurrir que, al principio, nos encontremos con que les cuesta hacerlo bien porque prefieren dedicarse a jugar o hacer cosas que les resulten más entretenidas. Por eso, si no lo hacen bien, no le reprendas en ese momento, otro día aprovéchalo para decirle cómo debe hacerlo.
Los padres deben ayudarles a fomentar su responsabilidad. Para ello hay que empezar con cosas sencillas como hacer la cama, organizar sus juguetes, ayudar con la mesa, reciclar. Si la actividad es compleja es mejor descomponerla en actividades más sencillas hasta aprender la secuencia completa. Por ejemplo, si tiene que reciclar, puede recoger el papel, organizar todos los envases, para después ir contigo a tirarlos.
Debes evitar asignarle una tarea como castigo, darle cualquier tarea sin tener en cuenta si es niño o niña, o recompensar con dinero su contribución a las obligaciones familiares. Si elaboras una lista con las tareas y su responsable, puedes utilizar un sistema de premios con pegatinas o estrellas que refuerza a los pequeños y promueve la colaboración en casa.