El lugar reservado para el estudio debe ser silencioso, iluminado, sin televisión y a ser posible sin música. La mesa debe ser amplia y estar despejada con el material ordenado y a mano para evitar perder tiempo buscándolo.
El asiento deberá poder regularse en altura, favoreciendo una postura cómoda para estudiar o escribir, quedando los brazos a 90º o poco más con los pies apoyados en el suelo una vez que el niño esté sentado.
Es conveniente que el niño introduzca elementos de juego y fantasía en su mesa como un peluche o su manta de la suerte. De esta forma el niño se sentirá más implicado y acompañado y realizará sus tareas escolares con más agrado reduciendo las tensiones y problemas que éstos generan.