Las discusiones o peleas entre hermanos pueden tener varias causas, aunque normalmente lo que tratan es de llamar la atención de los padres o medir la superioridad o poder entre ellos. Suelen poner bastante nerviosos a los padres y es mejor atajarlas desde el principio.
Frases del tipo "no os peleéis, sois hermanos", "dejad de discutir", "no está bien que los hermanos se porten mal entre ellos" o "portaos bien, es el único hermano que tienes", son las más habituales cuando los padres tratan de evitar estas situaciones sin entrar en los sentimientos que han generado la situación.
Reconocer los sentimientos de rabia o frustración de los niños y decirles que sabemos cómo se sienten, hará que se sientan mejor. Proponles después una actividad creativa o simbólica. Por ejemplo, si se enfadan porque un hermano le ha quitado al otro los juguetes, puedes decirle que sabes que se siente muy enfadado y que hubiera preferido que su hermano se los hubiera pedido. Después pídele que escriba cómo se siente, como si fuera un diario o a modo de historia, o incluso que haga un dibujo en el que refleje sus sentimientos.
Prueba a usar este sencillo método y verás cómo su enfado se reduce o incluso desaparece. Conseguirás que el trato sea mejor entre ellos, que es lo que en definitiva queremos como padres.